Hay un trasfondo intimo y personal en la historia de "Kuma" si pensamos que su director, Umut Dag, es un austriaco de origen turco. Dag rebusca en sus orígenes para construir una historia que confronta dos culturas dentro de una única unidad familiar, de esta oposición nace un discurso en donde la incomprensión, la resignación y la aceptación toman las riendas de una realidad sometida al peso de la tradición. La propuesta de Dag irá dejando traslucir las diferencias sociales existentes entre miembros familiares de distintas generaciones, así como la voluntad de dejar atrás las más arraigadas costumbres. Tanto la oposición a las creencias como su aceptación transcurren en el hogar familiar, configurándose así un espacio único en el que se concentra toda la tensión emocional y donde los personajes, con sus actitudes cotidianas y sus cruces de miradas y cuchicheos, serán los verdaderos exponentes de la decadencia cultural que está teniendo lugar. La sinuosidad del hogar, sus habitáculos y pasillos serán el escondite ideal donde se dejará traslucir el verdadero sentir que palpita en los personajes que lo habitan.
El filme comienza con un desarraigo, la joven Ayse (Begüm Akkaya) será obligada a casarse dejando atrás su pequeño pueblo en Turquía para comenzar una nueva vida, junto a su marido, en Viena. Un destierro involuntario que sirve de punto de inflexión para señalar el origen del cambio y que a su vez marca el comienzo de una ruptura con las raíces de nuestra protagonista. Con el paso del tiempo esta distancia con su Turquía natal, y su consiguiente cercanía a otra cultura, servirá para propiciar el deseo de cambio latente en Ayse, un cambio que si bien encuentra su origen en la distancia, terminará de culminarse gracias a los reveses del destino, los cuales servirán de invitación a Ayse para buscar su propio camino, hacerse dueña de su existencia y alejarse del sacrificio que supone entregar tu vida a la voluntad de los demás. Así pues, "Kuma" es la historia de una transformación personal, de una evolución en la manera de sentir la vida y de afrontarla; una suerte de adaptación al entorno que llevará a Ayse a transitar por un proceso de cambio que va de la resignación inicial a la reafirmación personal y que en su tramo final buscará un equilibrio casi imposible.
